Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío, creo y espero

El sábado 31 de octubre se vivió la 55° Peregrinación anual al Santuario del Sagrado Corazón de Jesús, en la presencia salesiana de Villa Luzuriaga, bajo el lema “Tu corazón, la esperanza de todos”

Fue una jornada rica en humanidad y espiritualidad, donde se pudo ser, una vez más, hospital de campaña, casa de puertas abiertas y oratorio salesiano que recibe la vida como viene para compartir con alegría la propia experiencia de Dios. A lo largo del día, hubo confesores y escuchadores para contener y acompañar a los peregrinos.

La jornada se inició con el envío de los servidores, un momento en el que se animó a recibir a todos los peregrinos con una sonrisa, transmitir el amor experimentado y contener a quienes tienen necesidad. Tras recibir la bendición, los servidores se dispusieron a vivir la experiencia desde el servicio fraterno.

Durante todo el día se acercaron numerosos peregrinos para dar gracias, pero también para entregar sus enfermedades, sus dolores y sus tristezas. La misa por los enfermos y afligidos, celebrada por la mañana, permitió sentir patente la invitación de Jesús: “Vengan a mí los que están cansados y agobiados, que yo los aliviaré”. Asimismo, en el Santuario se reafirmó que los gozos, las esperanzas, las tristezas y las angustias de las personas de este tiempo, especialmente los que están sufriendo, son también los del pueblo creyente. La adoración eucarística y la alegría comunitaria hicieron palpar la proximidad de Cristo.

Un momento especialmente emotivo fue el recuerdo de los servidores y peregrinos que se adelantaron a la casa del Padre. Se puso en el corazón de Jesús el rostro y el nombre de quienes acompañaron en años anteriores, en una memoria agradecida y esperanzada que reconoce que en Dios todo se transforma.

El Movimiento Juvenil Salesiano de la Casa Salesiana estuvo involucrado en múltiples actividades durante todo el día. En la Misa por los jóvenes se oró con ellos y por ellos, animándolos a ser valientes y creativos en la vivencia de su fe, así como generosos en la construcción de una comunidad más humana y solidaria.

El momento central se vivió cerca de las 16. Desde las catedrales de San Justo y de Morón, y desde diversas capillas y parroquias de las diócesis de Laferrere y de San Justo, miles de peregrinos caminaron hacia el Santuario acompañados por el obispo de Morón, Mons. Alejandro Benna, y por el obispo de San Justo, Mons. Eduardo García. Las calles se llenaron de color y manifestaciones de fe para celebrar la vida.

Al llegar al Santuario, una multitud colmó el predio. Entre cantos y alabanzas se celebró la Eucaristía por los Peregrinos, presidida por los obispos Alejandro y Eduardo, quienes recordaron la vocación universal a la santidad y animaron a reconocer a los “santos de la puerta de al lado”.

La jornada concluyó en un clima de fiesta popular. El baile, la cumbia, el chamamé y las tortas fritas fortalecieron la hermandad de la comunidad, recordando el espíritu del oratorio de Don Bosco, donde se insistía en que una casa sin música es como un cuerpo sin alma.   Cada momento dejó grabado que “amor con amor se paga”, renovando la invitación para que el Santuario del Sagrado Corazón de Jesús de Villa Luzuriaga continúe siendo una fuente de esperanza para todo el Oeste bonaerense.  

Este año, la peregrinación tuvo también un significado especial, al ayudar a la gente que peregrinó al Santuario a preparar los corazones para la visita del papa León XIV a la Argentina.

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío, creo y espero.

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