Roque Cella: “Es un hermano que vibra como pastor, que siente el estar con los jóvenes y brindarse por ellos”

Roque había nacido en Buenos Aires, el 24 de febrero de 1934. Sus padres eran Ángel Raúl y Esther Girado. Tuvo tres hermanos: Miguel, Beatriz y Hugo. Hizo el aspirantado en Bernal y el noviciado en Morón profesando como salesiano el 31 de enero de 1951. Estudió la Filosofía en Bernal (1951 – 1953). El trienio práctico lo realizó en San Julián (1954 – 1956) como maestro del primario y cursó la teología en Villada, Córdoba, donde se ordenó de sacerdote el 20 de noviembre de 1960.

Otros cargos y actividades realizadas son, la de ecónomo inspectorial de 2000 a 2004. Va a Roma donde se desempeña como ecónomo de la UPS, de 2004 al 2006 y, finalmente vuelve, como director de la Casa de Bernal. Era maestro normal nacional y Doctor en Filosofía y Pedagogía por la UPS.

 

Su actividad educativa y sacerdotal

Comenzó en Bernal como docente en 1961, pasando a la UPS, de Roma, en 1962, para estudiar Psicología y Pedagogía. Vuelve a Bernal para dar clases. Es asistente y catequista y –salvo un período de tres años en el filosofado de Viedma– vuelve a Bernal para ser director entre 1973 y 1978. Va luego de director a Mar del Plata de 1979 a 1984 y luego pasa de director y párroco de la Casa Sagrado Corazón, de La Plata. Lo tenemos por un bienio como director en Uribelarrea y en 1993 va a la Casa del Teologado de Buenos Aires, hasta 1999, como vicario de la Comunidad.

Fue también director de EDBA/EDEBE. Fue Asistente eclesiástico regional para las Voluntarias de Don Bosco de la Región Argentina-Chile-Paraguay-Uruguay.

 

Formador de los posnovicios

Desde Viedma, escribe al Padre Inspector Emilio Hermando: “Este año pasado en Viedma ha sido para mí de gran enriquecimiento espiritual e intelectual. Me encuentro muy a gusto en el estudiantado. Aunque con frecuencia me asalta dudas sobre mi capacidad y competencia para ocupar este lugar. No me parece estar religiosamente maduro para formar religiosos, en un momento tan difícil y trascendental. Por otra parte, cada vez constato más la dificultad para sintonizar con la problemática y la mentalidad de los jóvenes en formación. Desde un punto de vista sacerdotal, he tenido este año grandes satisfacciones, trabajando con un grupo de clérigos, en un barrio de Patagones, en el que se encuentran varias Villas de emergencia. Es prácticamente, una cuasi parroquia. Hemos realizado 150 bautismos, 20 casamientos, 35 primeras comuniones, siendo 250 las personas que asisten los domingos a Misa y al menos 100 comuniones”.

 

Asistente de las VDB y de los SSCC

Al ser nombrado asistente, en el boletín de las Voluntarias de Don Bosco (VDB) se escribió: “Su primer contacto con el Instituto de las VDB lo tuvo como director de la Casa de Bernal. Más tarde en Mar del Plata comenzó su fecunda tarea de animación y asistió al primer subgrupo que funcionó en la Inspectoría, contribuyendo a su formación y crecimiento espiritual. Mar del Plata fue un centro de irradiación en la vocación consagrada secular salesiana, al que las primeras VDB de La Plata y La Pampa, pertenecen.

En 2001, la Coordinadora Inspectorial de La Plata, pide al Padre Inpector Antonio Fierens mantener como delegado de los Salesianos Cooperadores al P. Cella.

 

Animador de grupos pedagógicos

Fue también miembro de la Comisión organizadora del Congreso Nacional Pedagógico, en 1986, nombrado por la Dirección General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires. Fue presidente del Consejo de Educción Católica, de la Provincia de Buenos Aires, nombrado por el entonces Arzobispo de La Plata, Mons. Antonio Quarracino. Fue miembro del Gabinete Psicopedagógico y de Orientación Profesional de la Diócesis de Avellaneda, participando en cursos y conferencias sobre este tema, en los lugares donde actuó: Avellaneda, del Valle, Ensenada, Pirán, La Plata, Mar del Plata, Santa Rosa, Uribelarrea, Viedma y La Pampa.

 

Ecónoma en la UPS

En 2004 es nombrado ecónomo de la Pontificia Universidad Salesiana (UPS) por el Rector Mayor, P. Pascual Chávez. Le tocó partir para Roma. El Padre Inspector, Antonio Fierens, escribió al Vicario del Rector Mayor: “queremos señalarle el valor del Hermano que parte para Roma, para cumplir este nuevo servicio a la Congregación. Es un hermano que apreciamos, que ha trabajado muchísimo a nivel inspectorial e interinspectorial, llevando adelante responsabilidades complicadas. Es un hermano que vibra como pastor, que siente el estar con los jóvenes y brindarse por ellos”.

 

Premio Divino Maestro

El CONSUDEC le otorgó, en 2010, la distinción “Divino Maestro”, en reconocimiento por su trayectoria educativa. En esta ocasión. Escribía el P. Pascual Bonfigli: “el Padre Roque, desde muy pequeño, demostró su amor a Jesús, su espíritu religioso y su amor a Don Bosco, su entusiasmo por el apostolado, su entrega por los jóvenes, para que encuentren el bien y la verdad y su pasión por el fútbol, su apostolado sereno y profundo y que, a veces, debajo de sus cansancios y de su ceño adusto y serio, se encuentra un corazón que sabe amar a fondo”.

 

“Animador de la vida comunitaria”

Con motivo de su nombramiento de director del Sagrado Corazón de La Plata, dice el Inspector Ángel Fernández Artime: “buscábamos un director y párroco idóneo. Sabemos que el P. Roque Cella es muy aceptado en la diócesis para este servicio y es un gran animador de la vida religiosa de toda la Comunidad y la Obra. Todo esto nos lleva a proponerte este servicio para el que dices, sentirte aliviado y feliz. En tu favor, cuentas con gran experiencia, capacidad de organización y animación de la comunidad religiosa y de los laicos”. Y en el decreto de nombramiento, dice: “Promueve la participación. Es competente, capaz de responder a las exigencias de amplitud pastoral de la Casa. Tiene cualidades administrativas. Es emprendedor, pastoralista e inteligente”.

 

Bodas de oro sacerdotales

Con motivo de esta celebración, le escribía al Rector Mayor, P. Pascual Chávez: “Tu servicio a la Congregación y a la Iglesia, revela riqueza de las dotes espirituales y humanas de tu persona. Tú profunda identidad salesiana, con las características propias de nuestro espíritu, hacen de ti, un auténtico hijo de Don Bosco. Precisamente en este año, centenario de la muerte de don Miguel Rúa, me uno espiritualmente a ti, para celebrar 50 años de fidelidad a Dios y de generosa respuesta de tu parte”.

 

El final

Sus últimos años los trascurrió en la Casa de Salud Artémides Zatti de Buenos Aires. Estaba desde hacía tiempo aquejado de varias enfermedades y sufría una artrosis que le impedía caminar. En silencio y oración, pero participando en la vida comunitaria, se preparó para el final, que llegó al contagiarse por el virus de Covid-19.

Falleció en la Clínica San Camilo de Buenos Aires, el 27 de junio del 2020. Tenía 69 años de salesiano, 60 de sacerdote y 86 años de edad.

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