Ezequiel Peralta de Bahía Blanca haciendo el Voluntariado en Trelew, Chubut
CRECIENDO EN LA FE A TRAVÉS DEL SERVICIO Y LO COMUNITARIO
Mi “SI” a esta experiencia de voluntariado nació del deseo de vivir el servicio como una forma concreta de acompañar y ayudar a los demás. Al sumarme a la comunidad de Trelew, quise colaborar, compartir la vida en comunidad y ofrecer mi tiempo con espíritu de entrega y compromiso. Al mismo tiempo, sentía la necesidad de encontrar nuevas formas de servir, ya que los espacios en los que transitaba y participaba en Bahía, habían comenzado a volverse un tanto rutinarios, sin grandes desafíos y oportunidades para seguir creciendo. Esa sensación me impulsó a buscar nuevos caminos. Por lo que también me motivó la idea de poder conocer personas con historias diferentes y descubrir cómo seguir haciendo crecer mi Fe, a través del encuentro con los demás. Buscaba encontrar un nuevo sentido, salir de esa monotonía y asumir desafíos que me permitieran seguir creciendo, tanto en lo personal como en lo comunitario.
En este proceso sigo aprendiendo aún más sobre el valor de la vida comunitaria, que me permite compartir la fe con otras personas, aprender de sus experiencias y crecer en conjunto. Aprecio profundamente lo que nos brinda la parroquia (Nuestra Señora de la Paz), como el apoyo mutuo, el sentido de pertenencia y la oportunidad de poner nuestros dones al servicio de quienes nos rodean. Desde lo que aprendí en mi comunidad y como explorador, siento que puedo aportar el espíritu de servicio, el compromiso y el trabajo en equipo, así como la importancia de escuchar, acompañar a los demás y vivir la fe con sencillez y cercanía, estando siempre predispuesto poniendo a prueba lo aprendido.
En este nuevo camino noto la presencia de Dios haciéndose especialmente fuerte en el encuentro con el otro, en los patios junto con los jóvenes, en la vida compartida en comunidad y en los pequeños gestos cotidianos que reflejan amor, entrega y esperanza. Personalmente también la noto cuando puedo servir y acompañar a quien lo necesita, ya que disfruto ayudar a los demás, saliendo de mi zona de confort y asumiendo nuevos desafíos que fortalecen tanto mi fe como mi crecimiento personal, dándome el valor para animarme a seguir construyendo mi camino desde el siempre listo y la vida compartida.
Esta experiencia me permite reconocer que tengo mucho por aprender, pero también mucho para ofrecer. La asumo con gratitud, entusiasmo y disponibilidad, convencido de que el servicio, vivido en comunidad, es una oportunidad concreta para seguir creciendo humana y espiritualmente. Deseo continuar transitando este camino con apertura y compromiso, poniendo mis capacidades al servicio de los demás y dejándome transformar por cada encuentro compartido.







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