El santo de la Patagonia

Hace 136 años, un 26 de agosto, nació un chico en la localidad de Chimpay que sin nadie saberlo llegaría muy lejos. Un joven mapuche, que a pesar de su corta vida, logró influenciar la vida espiritual de innumerables personas. El fue Ceferino Namuncurá.

Nieto de un cacique que luchó contra Roca e hijo de un líder indígena que se enfrentó al presidente en reclamo por las tierras de su pueblo, Ceferino fue enviado a estudiar a Buenos Aires, ya que el soñaba con serle útil a su gente.

Así fue como en el año 1897, fue inscripto en nuestro colegio. Aquí mismo fue donde inició sus estudios religiosos y aprendió castellano, además de tomar su primera comunión y ser confirmado.

En 1902 contrajo tuberculosis, por lo que por recomendación de su médico fue trasladado a Viedma con la esperanza de que el aire patagónico lo ayude a mejorar. En esta ciudad profundizó sus estudios y dos años más tarde, cuando él solo tenía
17 años, los salesianos decidieron enviarlo a Italia porque creían que allí recuperaría la salud y podría continuar sus estudios de sacerdocio.

Fue en este país donde Ceferino tuvo la oportunidad de entrevistarse con el papa Pío X, quien tras escuchar su discurso le otorgó una medalla. Ceferino murió finalmente a los 18 años de edad, en la mañana del 11 de mayo de 1905. No fue hasta julio de 2007, que el papa Benedicto XVI lo declaró Beato por decreto. Convirtiéndose en el primer indígena beatificado por la Iglesia Católica.

El miércoles 11 de mayo a las 14h, la legislatura porteña eligió hacerle un homenaje en las puertas de la Casa Pío IX donde se instaló una placa en su honor.

Agustín Mendez y Lautaro Mendez Nicolini
Alumnos del Colegio Pío IX

 

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