Entre el miércoles 28 y el viernes 30 de octubre, el Padre Inspector, Manuel Cayo, visitó las Casas Salesianas de Río Grande: Don Bosco y Nuestra Señora de la Candelaria.
Durante esos días, el Inspector se encontró con sus hermanos consagrados, pudo recorrer los niveles escolares, los espacios productivos y las experiencias que realizan los y las estudiantes. Además, se reunió con los equipos de animación y gobierno, conoció las comunidades de la parroquia San Juan Bosco y participó de los Buenos Días.
Asimismo, pudo participar de la Expo-Misión, que todo los años se realiza en la Escuela Agrotécnica.
“La visita de animación del Inspector es siempre un momento de evaluación y agradecimiento por el tiempo compartido. Por el año de horizontes, tiempos pastorales, encuentros, retiros, celebraciones que van formando nuestros corazones. Corazones que nos abren a los demás y nos disponen al encuentro y el crecimiento con otros y otras”, declaró a donboscosur el P. Roberto Castello, Director de La Misión
Y añadió: “Su visita nos ayuda a reconocer quiénes somos, soñar con lo que queremos ser, y creer en el camino que construimos juntos y juntas. Se trata de entender que en lo bueno que nos pasa, asumiendo lo que nos duele o no nos sale, podemos ser y somos comunidad. Gracias por lo compartido, Manolo”.
Comunidades cálidas y llenas de vida
“¡Qué regalo haber visitado nuestra presencia salesiana de Río Grande: el Colegio Don Bosco, la Misión de la Candelaria y la Parroquia Don Bosco!”, afirmó el Padre Inspector.
Y agregó: “Una experiencia hermosa que arranca en 1893 con Fagnano y Beauvoir, y que hoy sigue viva gracias a una entrega generosa y cotidiana de tantas y tantos. En un entorno tan extremo, se tejen comunidades cálidas y llenas de vida. Ahí se ve que el carisma de Don Bosco no se detiene ante nada”.
Y dio las gracias por la hospitalidad y por la entrega, “a mis hermanos y a tantos jóvenes y laicos con los que caminamos codo a codo”.











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