“No intervenimos sobre una sustancia… acompañamos a una persona concreta con su historia”

En un escenario latinoamericano atravesado por la desigualdad y la creciente fragilidad socioeconómica, el consumo problemático de sustancias se posiciona como una de las realidades más complejas para la infancia y la juventud. Ante este desafío, la Red América Social Salesiana (RASS) convocó a una mesa redonda virtual para poner en común reflexiones y prácticas territoriales de las obras salesianas en el continente. El encuentro sirvió como cierre de un trayecto formativo para agentes pastorales, dictado junto al equipo técnico de los Hogares de Cristo de la Presencia Salesiana de Zárate.

El encuentro, realizado el viernes 14 de agosto, contó con la participación activa de equipos técnicos, educadores y referentes pastorales de las inspectorías de Ecuador, Chile, Argentina Norte y Argentina Sur, además del respaldo técnico e institucional de la Universidad Salesiana Argentina (UNISAL) durante todo el proceso.

Desde la apertura del webinar, quedó claro que abordar estas situaciones exige superar miradas punitivas, estigmatizantes o exclusivamente médico-biológicas. La propuesta salesiana invita a comprender la problemática en su complejidad social, asumiendo que el consumo suele ser el síntoma de vulneraciones estructurales más profundas, como la falta de vivienda, el desempleo, la deserción escolar y la violencia familiar.

En este marco, la articulación entre la RASS y la UNISAL resulta estratégica: permite que los saberes y metodologías surgidos en el territorio se monitoreen, analicen y metabolicen académicamente, brindando a los educadores populares herramientas de formación continua para cualificar la atención en los sectores más vulnerables.

Durante la jornada, los testimonios proyectados reflejaron cómo la impronta de Don Bosco se traduce en respuestas concretas e innovadoras, adaptadas a la realidad de cada país. Entre otras experiencias, se compartieron las metodologías de los Hogares de Cristo de Zárate. Bajo el principio rector de “recibir la vida como viene”, se enfatizó la importancia de abrir puertas sin condicionamientos ni burocracia, proponiendo un acompañamiento cercano y cotidiano: el plato de comida compartido, la contención, los talleres de oficios y la reconstrucción de la autoestima.

“No intervenimos sobre una sustancia o un síntoma; acompañamos a una persona concreta con su historia, sus dolores y sus sueños. La meta no es solo la abstinencia, sino la restitución integral de su dignidad y de su proyecto de vida”, destacaron desde el equipo terapéutico de los Hogares de Cristo.

La principal certeza de la jornada es que ningún proceso de acompañamiento en contextos de extrema vulnerabilidad puede ser exitoso de forma aislada. Cuando el tejido social está roto y los recursos escasean, el abordaje comunitario propone una mirada integradora donde el barrio deja de ser un mero escenario de riesgo para transformarse en un espacio vivo de cuidado, sanación y contención colectiva.

La comunidad que acoge, escucha sin juzgar y acompaña día a día se convierte en el verdadero antídoto contra el aislamiento de la adicción. Como concluyeron las instituciones participantes, enfrentar esta problemática en los sectores más postergados exige reconstruir la trama social, promover oportunidades reales de educación y trabajo, y asegurar que cada joven encuentre un hogar que acoja, una escuela que eduque y una comunidad que sostenga.

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