“Lo que vivimos, lo que descubrimos y lo que Dios despierta en nosotros no puede quedar guardado”

Los Batallones de la región Buenos Aires y Patagonia Austral de los Exploradores Argentinos de Don Bosco, el sábado 10 y el domingo 11 de octubre, en Casa Salesiana Santa Isabel, de San Isidro, llevaron adelante el TDR (Tiempo de Dios y Reflexión), un espacio de encuentro, oración y formación que invita a los jóvenes a detenerse, mirar hacia adentro y discernir sobre el camino a ser Sol.

A partir del lema “No podemos callar lo que hemos visto y oído”, la reflexión, la escucha y las preguntas movilizaron el corazón de cada joven, en busca de su crecimiento personal y espiritual, brindándoles herramientas para descubrir y profundizar el sentido de su camino.

Se trata de una propuesta que busca enriquecer y complementar las catequesis trabajadas en cada Casa, fortaleciendo la fe, el compromiso y la construcción de un camino compartido como Región.

“Se vivió un clima de encuentro, fraternidad y reflexión. Se pudo ver a los jóvenes comprometidos y abiertos a vivir la experiencia del retiro, dispuestos a compartir con otros, construir nuevos vínculos y regalarse un tiempo para detenerse, mirar hacia adentro y reflexionar sobre aquellas cosas que, en el ritmo cotidiano, muchas veces no encuentran el espacio para ser pensadas y sentidas con profundidad”, declaró el equipo organizador a donboscosur.

El lema del encuentro invitó  a llevar lo vivido más allá del retiro, entendiendo esta experiencia no como un punto de llegada, sino como un nuevo comienzo. El encuentro moviliza, toca fibras profundas y despierta preguntas que quizás todavía no tienen respuesta. Pero es justamente ahí donde nace el impulso de salir al encuentro, de buscar, de escuchar y de animarse a responder desde la propia experiencia de fe.

“Porque lo que vivimos, lo que descubrimos y lo que Dios despierta en nosotros no puede quedar guardado: nos invita a compartirlo y a transformarlo en acciones concretas en cada una de nuestras Casas”, aseguraron.

Uno de los participantes, comprtió: “Mi deseo es que todo lo vivido, reflexionado y aprendido durante este retiro no quede únicamente en el recuerdo de unos días compartidos, sino que pueda echar raíces en el corazón. Que las preguntas que surgieron, los momentos de encuentro y las experiencias compartidas sean el puntapié para seguir buscando, creciendo en la fe y animándome a descubrir el camino de ser Sol”.

Que este retiro no sea un punto de llegada, sino el comienzo de un camino que continúe en cada Casa, que complemente lo que allí se viene trabajando y que impulse cada Sol a vivir una fe más comprometida, auténtica y compartida. Que lo que en este TDR se llevan en el corazón pueda convertirse en gestos concretos, en preguntas que abran nuevos caminos y en acciones que hagan presente a Dios en la vida de los demás..

Que este retiro no sea un punto de llegada, sino el comienzo de un camino que continúe en cada Casa, que complemente lo que allí se viene trabajando y que nos impulse a vivir una fe más comprometida, auténtica y compartida. Que lo que hoy se llevan en el corazón pueda convertirse mañana en gestos concretos, en preguntas que abran nuevos caminos y en acciones que hagan presente a Dios en la vida de los demás.

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