Bajo el lema “Nacer de Nuevo”, la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR) realizó en Lima, entre el 17 y el 19 de abril, el Seminario Continental para Superioras y Superiores Mayores y Delegados congregacionales. El encuentro, que reunió a representantes de 14 países, se propuso como un taller experiencial para transformar las estructuras institucionales y fomentar entornos seguros, poniendo en el centro la mirada y el dolor de las víctimas de abusos. En representación de la Inspectoría de Argentina Sur participó el Vicario Inspectorial, el P. Osvaldo Braccia.
El primer día, durante la apertura, diversas autoridades eclesiales, incluyendo representantes de la Pontificia Comisión para la Tutela de Menores, subrayaron la urgencia de transitar hacia una autoridad entendida como servicio y corresponsabilidad. El trabajo de la jornada se enfocó en el análisis crítico de las “geografías comunitarias”, identificando dinámicas de poder, silencios y estructuras sistémicas que pueden propiciar situaciones de violencia o abuso de conciencia.
La segunda jornada profundizó en el ejercicio de la autoridad evangélica, utilizando gestos simbólicos para tomar conciencia de las heridas imborrables que dejan los abusos. Se enfatizó que el cambio cultural requiere una articulación coherente entre la cabeza, las manos y el corazón de quienes lideran, superando modelos autoritarios para garantizar procesos de transparencia y rendición de cuentas.
Un punto clave del seminario fue la reafirmación de que la prevención no es solo un conjunto de normas técnicas, sino una construcción comunitaria. En este sentido, se identificaron “banderas rojas” para la detección temprana de riesgos y se ofrecieron modelos concretos para el diseño de políticas de protección que incluyan protocolos de intervención, canales oficiales de notificación y estrategias de comunicación de crisis.
Hacia el cierre del evento, la reflexión se centró en la “ética responsiva”, una postura que supera la mera tranquilidad de conciencia para abrazar la compasión y la responsabilidad ante el daño causado. Se destacó la necesidad de liderar con un estilo de “GPS pastoral”, que oriente con paciencia y camine al ritmo de las personas, promoviendo una descentralización de la autoridad y la inclusión de voces históricamente silenciadas.
La Pontificia Comisión para la Protección de los Menores presentó sus principios de atención integral a sobrevivientes y cooperación con la autoridad civil, lineamientos que la CLAR se comprometió a respaldar y replicar en toda la región. Este respaldo institucional busca fortalecer las redes continentales, garantizando que el acompañamiento a las víctimas tenga un carácter profesional, pastoral y, sobre todo, humano.
El seminario concluyó el 19 de abril con un envío misionero y un renovado compromiso de fidelidad evangélica. Los participantes regresaron a sus países con hojas de ruta concretas y la convicción de que, aunque el camino de conversión es desafiante, el trabajo en red y la formación permanente son las herramientas fundamentales para construir una Iglesia sana, segura y confiable.







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