Historias de voluntariado – Ángel Lorca

Ángel Lorca, de Don Bosco Itatí Esperanza Grande, Buenos Aires haciendo el voluntario en Villa Regina – Río Negro

NO DEJÉ NI PERDÍ, SINO QUE AL SEGUIRTE GANÉ”

Cuando pensaba si hacer o no esta propuesta de voluntariado, puse en la balanza esta pregunta: “¿qué cosas de mí voy a conocer o descubrir haciendo esto? “. Y estando al servicio, en cada momento, me fui encontrando con una parte nueva de mí, que hoy puedo decir que es Dios quien me va dando la gracia. Me quedaron muy grabadas las palabras del diácono de la parroquia, a quien al contarle mis dudas y decirle: “¿qué puedo dar yo?”. Me dijo: Tu presencia. Y es así como voy viviendo, no con una cara que no soy, sino siendo plenamente yo, con lo que puedo, con lo que no puedo y con lo que voy aprendiendo.

Al momento de encontrarme con la comunidad dije: “¡FUA!”. Tan diferentes y tan humanos estos hombres, que cualquier conversación se vuelve interesante y hasta para morirse de risa. Aunque vivimos a seis cuadras de la comunidad, siempre está la insistencia y la presencia de acompañarnos; ellos desde su rol y nosotros desde el nuestro. Cabe destacar la Dioscidencia de estar compartiendo esta experiencia con mi compañera Brenda, lo cual es genial.

Al principio me costó mucho adaptarme y me sentía frustrado, hasta que pensé en algo que me dijeron: “¿Vas a ver esto como una desgracia o como una oportunidad de Dios?”. Y Dios me propuso desde el primer día: olvidate de todo lo que creés saber y aprendé, mirá, escuchá y, por sobre todo, ESTÁ. Lo mucho que disfruto participar de los Hogares de Cristo y de las rondas, donde uno expone su corazón, donde el abrazo del hermano siempre está y la alegría de ver cómo el otro va creciendo periódicamente.

El ser parte de la vida de las niñeces en su crecimiento y ver cómo día a día te sorprenden con cada gesto que realizan entre ellos y para los demás; el que me reten porque a veces ando desabrigado, o que me recomienden que vuelva temprano ya que ando en bici.

Me van encantando y apasionando los espacios de apoyo escolar, donde conscientemente voy aprendiendo con los chicos y chicas.

En síntesis… mirar, dejarse mirar, escuchar, llorar, reír a carcajadas, tomar mates lavados. A través de esta experiencia estoy aprendiendo a vivir, extrañar y decidir, aferrándome a Él.

0 Comments

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *