“Es impresionante la cantidad de actividades que se van desplegando para cuidar y abrazar ‘la vida como viene'”

El Padre Inspector, Manuel Cayo, visitó la Casa Salesiana Buen Pastor, de Isidro Casanova, entre los días 15 y 18 de mayo. Las jornadas tuvieron como propósito acompañar y respaldar el caminar de esta obra, la cual trabaja activamente por la promoción, contención y educación de la niñez y la juventud tanto de la zona como de sus alrededores.

Durante su estadía, el P. Manolo fue recibido por el Padre Director, José García Arias, junto con los otros hermanos de la comunidad religiosa. En el marco de este encuentro, recorrieron los diversos sectores que conforman la Casa, un espacio de referencia comunitaria que congrega a una gran cantidad de jóvenes a través de múltiples propuestas asociativas.

La visita incluyó el compartir las actividades del Centro de Formación Profesional, del Hogar de Cristo y de la diversidad de proyectos que se desarrollan diariamente en El Patronato para acompañar la vida que crecer de cientos de pibes y de pibas.

“Tuve el regalo de compartir la vida con esta comunidad y presencia salesiana en las periferias. La visita inspectorial me ha permitido tocar con la mano cosas que me interpelaban y entusiasmaban desde que la conocí por primera vez. Es impresionante la cantidad de actividades y propuestas que se van desplegando para cuidar y abrazar ‘la vida como viene’: comedores que acompañan diariamente a más de 500 personas, secundario de adultos, formación profesional, centros de acompañamiento terapéutico y de orientación, dispositivos socioeducativos diarios (‘Patios’), casas de acogida para jóvenes en situación de consumo, seis oratorios, Exploradores, Escuadra, catequesis, las seis comunidades que forman la Parroquia Virgen de Caacupé, la residencia juvenil Don Bosco, el centro deportivo cultural, la ‘huerta con relaciones’… y la lista sigue….”, comentó el P. Manolo a donboscosur aclarando que esta enumeración “es sólo un botoncito de muestra”.

Y puntualizó: “Todo se lleva adelante con una comunidad enorme de voluntarias y voluntarios, con un grupo de ‘Mamás Margaritas’, siempre disponibles a dar una mano, un gran número de educadores y profesionales que se organizan para brindar un servicio de calidad a la gente que más lo necesita… Y qué decir de los espacios comunitarios de celebración y compartida del Evangelio en clave popular e inculturada”.

De esta manera, el Padre Inspector visibilizó en primera persona el impacto de la propuesta salesiana en el territorio, reafirmando el compromiso de la congregación con el desarrollo integral y las oportunidades de la juventud más pobre y abandonadas de esta porción del Conurbano Bonaerense.

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