Carolina Cepeda Suardiaz y su sueño de ser psicóloga cumplido en la Unisal 

(La Brújula) Durante años, el deseo de estudiar Psicología permaneció intacto en la vida de Carolina Cepeda Suardiaz. No era un capricho ni un interés pasajero; la vocación por comprender el sufrimiento humano y acompañar a otros estuvo presente desde siempre. Lo que le faltaba a esta mujer bahiense de 48 años no era determinación, sino una oportunidad real en el sistema universitario.

Carolina tiene cuadriparesia espástica en sus cuatro miembros, un tipo de parálisis cerebral que afecta su movilidad física y por el cual utiliza una silla de ruedas motorizada. Sin embargo, su recorrido demuestra que un diagnóstico no es un destino ni una etiqueta limitante.

Esa puerta académica que permaneció cerrada durante tanto tiempo se abrió de par en par cuando ingresó a la Universidad Salesiana (Unisal)

A los 48 años, la bahiense obtuvo el título de Licenciada en Psicología con una calificación sobresaliente. Su historia demuestra el valor de la convicción personal y el impacto de un entorno académico incluyente

La gran oportunidad llegó de la mano de la Unisal donde le abrieron las puertas sin prejuicios. En este espacio, las autoridades académicas y el cuerpo docente entendieron que el acompañamiento pedagógico no se trata de otorgar ventajas, sino de garantizar el acceso equitativo a la educación. Profesores como Sergio Velovich, director de la Facultad de Psicología, junto a Silvana Milozzi, Antonio Porcelli Piussi, Marcelo Sapognikoff, Juan Ignacio Yalour y Claudia Amigo, hicieron posible un trayecto en el que Carolina fue recibida, ante todo, como estudiante.

El recorrido no estuvo exento de retos físicos, logísticos y emocionales. A lo largo de la carrera, sufrió la pérdida imprevista de su madre, un golpe devastador que la llevó a reflexionar profundamente sobre su continuidad. En lugar de detenerse, Carolina convirtió el espacio universitario en un lugar para transitar el duelo: el marco teórico de la psicología le dio herramientas para procesar el dolor y seguir adelante con la enseñanza de perseverancia que su madre le había dejado.

Un elemento determinante fue el aprendizaje colectivo generado en las aulas de Unisal. Sus compañeros no solo le brindaron apoyo funcional cuando lo requirió, sino que experimentaron una transformación de la mirada social sobre la discapacidad. En palabras de la graduada, cuando el entorno universitario modifica su perspectiva, no solo se beneficia el estudiante con movilidad reducida, sino que toda la comunidad crece en valores y empatía.

Para Carolina, la autonomía no consiste en realizar absolutamente todo sin asistencia, sino en tomar las riendas de la propia vida, saber requerir apoyos y tomar decisiones sobre el camino a seguir. La clave de su proceso se sintetiza en un cambio de paradigma personal: “Cuando cambié la pregunta de ‘¿qué cosas no puedo hacer?’ por ‘¿cómo puedo hacerlas?’, muchas posibilidades empezaron a aparecer”.

Esa reformulación culminó con la defensa de su Trabajo de Integración Final (TIF), evaluado con la nota máxima: 10 (diez). El pasado 15 de agosto, alcanzó la meta que esperó durante décadas y se graduó oficialmente.

Hoy, la Licenciada Cepeda Suardiaz busca ejercer su profesión activamente en el ámbito clínico. No pretende centrar su práctica en la discapacidad ni encasillarse en su experiencia personal, sino atender la singularidad de cada paciente desde la ética y la escucha atenta. Su historia, constituye un testimonio de cómo la determinación individual combinada con instituciones educativas inclusivas permite transformar sueños postergados en realidades profesionales.

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