El sábado 9 de mayo, Emiliano Arruabarrena fue ordenado sacerdote. Pero antes, la tarde se inicio con un encuentro juvenil, con adolescentes y jóvenes de las Casas Salesianas de la Ciudad y del Gran Buenos Aires, que conversaron con él sobre su vocación, sobre su familia, sobre sus preocupaciones y sobre sus anhelos.
Como gesto de cierre se propuso construir una red entre todos los jovenes sumando sus propios lemas, para luego llevarla en el ofertorio de la celebración. El encuentro finalizó compartiendo unos tortas fritas y un mate cocido.
Luego, en el Santuario Sagrado Corazón de Jesús, de Villa Luzuriaga, en una celebración presidida por Mons. Juan Carlos Romanín SDB, obispo emérito de Río Gallegos, recibió la ordenación sacerdotal.
La misa fue concelebrada por el Padre Inspector de Argentina Sur, Manuel Cayo SDB, por el Padre Director de la Casa Emaús, de Bahía Blanca, comunidad religiosa a la que pertenece Emiliano, el P. Guillermo Tanos SDB, y por un nutrido grupo de salesianos de la Inspectoría.
Además de acompañarlo su madre, sus tíos, sus hermanos y sobrinos, también hubo un gran cantidad de personas que llegaron desde distintos lugares del territorio inspectorial para acompañarlo en esta celebración.
En la homilía, el obispo afirmó: “Emiliano, me llegó mucho la entrevista que te hicieron en estos días, donde contabas de varias personas que te acompañaron en tu camino hacia la Ordenación Sacerdotal: ‘tu mamá, el P. Hugo Izurieta, el P. Eugenio Rolheiser, el P. Rafael Mañas, el Hno. Tito Rossi, el P. Cayetano Castello…’. Y te animaste a dar el paso: Nos contabas que te animaste a ‘lanzarte mar adentro, sin todas las seguridades’, pero con la confianza de que, pasara lo que pasara, estaba buscando en serio mi vocación… ‘un modo concreto de vivir una vida con sentido, en sintonía con el sueño de Dios. Y en su palabra, eché las redes’”.
Y recalcó el don de la vocación salesiana: “Querido Emiliano, los pibes y las pibas te necesitan. Necesitan adultos presentes, capaces de escuchar, de mirar con amor, de acompañar, de saber interpretar, de ayudar profesionalmente ante los desafíos crecientes, en fin… de prevenir”. Y refiriéndose al mensaje del Papa León XIV a los nuevos sacerdotes que estaba ordenando hacía unos meses, el obispo citó: ‘El sacerdocio sólo puede comprenderse como entrega y servicio a los demás. Ustedes están llamados a un modo de amar específico, delicado y difícil… Los invito a ser ciudadanos honestos, constructores de paz y de amistad social’”.
Sobre el lema sacerdotal elegido por Emiliano, “Si tú lo dices, echaré las redes” (Lc 5,5), Mons. Romanin aseguró: “Porque en ese mar adentro están los jóvenes. Y ellos te esperan. Tu vida es única. Tus redes son nuevas. Hoy comenzás a descubrirlo como si fuera la primera vez. Decile a Jesús: ‘Si tú lo dices, echaré las redes’. No te olvides que Dios te espera en los pibes y las pibas, en el patio de tu corazón sacerdotal, en ese mar adentro donde ellos luchan por encontrarle sentido a la vida, por ser felices. ¡Que todo gire en torno a este servicio y vivas plenamente la amabilidad, la bondad, el buen trato, la sonrisa, la ternura… tan necesarios para estos días!”
Y concluyó la homilía: “Que nuestra Madre, María Auxiliadora, te enseñe a ser un sabio lector de la realidad de los pobres, especialmente de los jóvenes pobres y abandonados, te revista de sentimientos de profunda compasión y misericordia”.
Luego del rito de ordenación sacerdotal, el novel sacerdote fue ovacionado por los presentes. A su momento, agradeció a su familia: “a mi mamá, a mis tíos, a mis hermanos y a mis sobrinitos”. También agradeció el acompañamiento del P. Darío Perera, anterior Padre Inspector de Argentina Sur, y al actual, el P. Manuel Cayo: “por ser tan cercanos y tener siempre la palabra justa para orientarme en la vocación”. Y agradeció al obispo Romanín, “porque cuando le pedí que me ordene me dijo ‘si’, ordeno unas cosas en mi agenda, y allí estaré”, a las comunidades salesianas por las que pasó desde 2013, cuando inició su camino hacia la vida consagrada salesiana y el sacerdocio.
Antes de culminar la misa, junto con su familia, el P. Emiliano le acercó un ramo de flores a la imagen de María Auxiliadora que se venera en este templo.
Como comunidad inspectorial, agradecemos a Dios por la vocación de Emiliano y le pedimos que lo ayude a ser fiel en el carisma y en el sacerdocio, para que nunca se canse de “echar las redes… en Su nombre”.











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