El pasado 31 de enero, Día de Don Bosco, Voluntarios Misioneros de la Inspectoría junto con el Equipo Inspectorial de Voluntariado, se reunieron para dar cierre a la experiencia misionera vivida a lo largo de 2025 en las distintas Casas Salesianas que los y las recibieron.
Fue un encuentro marcado por la memoria agradecida. Un tiempo para volver sobre lo transitado, poner en común lo aprendido y compartir aquello que los atravesó en cada comunidad, en cada rostro y en cada historia. Al reencontrarnse, pudieron reconocer que la misión no solo fue un servicio ofrecido, sino también un camino que los fue transformando profundamente.
A lo largo del encuentro, resonaron palabras que hablaban de entrega, fraternidad, desafíos, crecimiento, fe y comunidad. Cada testimonio se convirtió en una pequeña luz que iluminó lo vivido. “Cada palabra es una pequeña luz de lo que Dios nos ha regalado en este tiempo. Ahora, llevemos estas palabras en oración, dejando que el Señor nos muestre cómo estas experiencias nos han transformado”, compartieron los voluntarios. Ese momento permitió reconocer que la misión dejó huellas concretas en la manera de mirar, de sentir y de comprometerse de cada voluntario y cada voluntaria.
La jornada buscó, no sólo hacer memoria agradecida, sino también abrir horizontes. Porque la misión no concluye con el regreso, sino que comienza a encarnarse de un modo nuevo en lo cotidiano. Volver a casa, al trabajo o al estudio implica integrar lo aprendido y dejar que esa experiencia inspire las decisiones futuras. Para algunos, esto se traduce en el deseo de continuar un segundo año; para otros, en el desafío de vivir lo misionado en sus propias comunidades. En cualquier caso, el llamado es el mismo, poder permitir que lo vivido siga dando fruto en cada paso que viene.
Volver no significa “cerrar” lo transitado, sino integrarlo. Es aprender a habitar los nuevos desafíos desde una fe más encarnada, una sensibilidad más atenta y una disponibilidad más generosa. Es permitir que la misión continúe en lo cotidiano, allí donde cada uno y cada una está día a día.
“Celebramos lo vivido, lo entregado y todo lo que sigue germinando en cada corazón. Con gratitud por el camino recorrido y esperanza en lo que vendrá, renovamos nuestro compromiso de seguir siendo presencia, servicio y comunidad allí donde Dios nos llame”, aseguraron.










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