Durante el mes de enero, alrededor de 40 voluntarios y voluntarias de la inspectoría se animaron a vivir la experiencia del Voluntariado de Verano en distintas Casas Salesianas. Estuvieron presentes en Victorica, La Boca, Bahía Blanca, Isidro Casanova, Zárate, Villa Regina, Zapala, Chos Malal y Del Valle, compartiendo la vida cotidiana de cada lugar.
En cada comunidad, los voluntarios ofrecieron su tiempo y su disponibilidad al servicio de las actividades pastorales, acompañando a chicos y chicas, colaborando en espacios comunitarios y sumándose a todo lo que la vida diaria iba proponiendo. Fue una experiencia marcada por el vivir, trabajar y rezar junto con los salesianos consagrados, dejándose interpelar por la realidad concreta de cada casa y por los rostros que la iban habitando.
Este año, además, el voluntariado tuvo el regalo de la presencia de voluntarias de la inspectoría de Uruguay, que compartieron la experiencia en la comunidad de Victorica.
Sin dudas, la experiencia del Voluntariado de Verano sigue siendo un espacio privilegiado de encuentro, servicio y discernimiento, y una experiencia que deja huella, fortalece a las comunidades que reciben y anima a muchos jóvenes a seguir preguntándose cómo poner la propia vida al servicio de los demás, al estilo de Don Bosco.









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