El sábado 21 de marzo, la Familia Salesiana de Comodoro Rivadavia vivió una jornada de profunda fraternidad. Con alegría, recibieron al Padre Inspector Manuel Cayo, quien visitó las Casas Salesianas Santo Domingo Savio y Deán Funes para sumergirse en el latir cotidiano de esta misión.
Más que una visita protocolar, el encuentro fue un espacio genuino para “hacer familia”. El P. Manolo se reunió con referentes de ambas Casas, escuchando con cercanía los sueños que los movilizan, la pasión que los vincula a la propuesta educativa de Don Bosco, las cosas lindas que tienen en cada Casa y aquellos desafíos actuales que interpelan el quehacer cotidiano en Comodoro Rivadavia.
Mirar la realidad con ojos de fe
Durante el diálogo, se profundizaron en las dos “brújulas” que guían el caminar de estas Casas durantes este año: El PEPSAL, la hoja de ruta estratégica para la acción pastoral y educativa; y el Aguinaldo del Rector Mayor, ese llamado que nos invita a ser creyentes y libres para servir, una propuesta que resuena con fuerza especial en el viento y la inmensidad de estas tierras patagónicas.
Hubo tiempo para todo: desde la charla distendida cargada de anécdotas, hasta la reflexión profunda sobre nuestros roles en la construcción de una propuesta institucional sólida. Por supuesto, no faltó el momento sagrado de compartir la mesa durante el almuerzo.
Sembrar junto a los jóvenes
Durante la tarde, el protagonismo fue de los y las jóvenes de los grupos del Movimiento Juvenil Salesiano local. En pleno inicio de sus actividades anuales, el encuentro con el Padre Inspector fue una oportunidad para preparar juntos la tierra, anticipando con esperanza los frutos de la siembra que vendrá en este nuevo ciclo.
“¡Gracias por animarnos a seguir soñando y trabajando por el Reino en la Patagonia, P. Manolo!”, declararon a donboscosur el director general de la Casa Domingo Savio, Andrés Quezada, y la directora general de la Casa Deán Funes, Eva Sauer.













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