Llamados a acompañar la vida de nuestros jóvenes

Ante la noticia dolorosa con que nos despertamos en Argentina este 30 de marzo, donde un hecho atroz de violencia escolar nos ha sacudido, como Familia Salesiana nos sentimos interpelados y nos entristece constatar una vez más que la vida de nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes sigue viéndose atravesada por situaciones de violencia y muerte.

En este contexto, es fundamental recuperar el sentido más profundo de la escuela como espacio de cuidado, de prevención y de construcción de lazos. Junto con su misión pedagógica, la escuela tiene que ser un lugar donde cada estudiante encuentre reconocimiento, sostén y posibilidad de “sentirse parte”. En tiempos de creciente vulnerabilidad social, donde muchas veces predominan la soledad, la incertidumbre y el desamparo, la experiencia escolar tiene la capacidad de ofrecer algo alternativo: vínculos que alojan, adultos disponibles, escucha, atención y una trama comunitaria que abriga. Se trata, sobre todo, de generar condiciones para que haya encuentro, palabra, reconocimiento y pertenencia. 

Hoy el dolor nos atraviesa. La partida de un adolescente —junto a la de tantos— nos deja en silencio respetuoso y sufrido, como ante la cruz. Por otra parte, la lógica del ruido, que sólo critica y divide, nos pone del lado de la confrontación vacía y estéril. Aproximaciones simplistas sólo sirven para distanciarnos del problema real, sin hacernos cargo. 

Los pibes y las pibas nos necesitan. Necesitan adultos presentes, capaces de escuchar, de mirar con amor, de acompañar, de saber interpretar, de ayudar profesionalmente ante los desafíos crecientes de la salud mental que hoy afecta a tantos adolescentes, en fin… de prevenir.

Hoy deseamos renovar nuestro compromiso carismático por la vida que crece, para seguir habitando esos “patios” a los que nos invita Don Bosco, que también pueden ser espacios de soledad, de búsquedas y de dolor silencioso. Queremos ser comunidad que acoge, que cuida, que previene y que genera oportunidades de crecimiento verdadero.

Toda nuestra solidaridad, oración y cercanía con las víctimas de la violencia escolar. 

Hijas de María Auxiliadora y
Salesianos de Don Bosco
de la Argentina

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