Conmovernos – comprometernos: cuando la formación toca el corazón

Del 3 al 9 de enero, en Tandil, jóvenes de toda la región Buenos Aires del MJS compartieron el segundo año del ciclo de la Escuela de Animadores. Para este grupo, significó el cierre de un proceso formativo de dos años. Pero lo que se respiraba al despedirse no era final, sino “envío”.

La experiencia lleva el nombre que se vuelve programa de vida: Conmovernos – comprometernos. Y eso es exactamente lo que propone: conmoverse ante la realidad, ante la propia historia, ante la fe compartida. Y comprometerse, con mayor conciencia, en cada patio haciéndose cargo de la realidad.

En las rondas, en los momentos de silencio, en las charlas que se extendían más allá del cronograma, las palabras aparecían cargadas de sentido: transformadora, movilizante, revolucionaria, mágica. “Fue como si hubiesen apretado un botón en mi corazón y en mi mente para que empiece a vibrar en otra frecuencia”, compartió Pilar, de Ramos Mejía,   una de las animadoras. Otra Pilar, de Bernal, lo sintetizaba así: “Nos enciende para pasar de la emoción al compromiso”.

Formarse para animar… y animar para creer más hondo

La semana dejó en claro que formarse para animar no es solo adquirir herramientas. Es animarse a “replantear los cimientos de lo que hacemos”, a ponerle nombre y profundidad a aquello que nos mueve. Es preguntarse por qué estamos en el patio y para quiénes.

Ser animador implica acrecentar el vínculo con Jesús y madurar en una experiencia creyente que atraviese la vida entera. “Me ayudó a crecer en mi camino de fe”, “Fue un despertar espiritual que necesitaba”, “Me reencontré con mi servicio”, se escuchaba con emoción serena.

La propuesta integró reflexión, lectura, trabajo comunitario y momentos personales como el recorrido de encuentro “con Dios, conmigo y con los otros”. También resonó con fuerza la conciencia del compromiso cristiano en la realidad: “La educación es política, y la política es educación”. No como consigna aislada, sino como horizonte que invita a animar con mayor responsabilidad y profundidad.

Comunidad que despierta y sostiene

Uno de los grandes regalos fue el encuentro entre realidades diversas. Jóvenes de distintos patios descubriendo que “estamos en el mismo barco”, que no están solos en la misión, que el Movimiento Juvenil Salesiano es más grande de lo que imaginaban. “En comunidad crecemos juntos” decía Tiago.

El clima de escucha, el acompañamiento cercano y el cuidado en cada detalle fueron parte esencial de lo vivido. “Gracias por el corazón que le ponen”, “Que nunca se termine”, “Es una oportunidad infaltable en la vida de les animadores”. Palabras simples que dicen mucho.

Lo que comienza como una semana intensa de formación se convierte en impulso. “Me llevo muchas herramientas para traer a mi casa”, comparte Caren. “Impulsó mis ganas de poner más el cuerpo”, dijo Sol.  “Me cambió la mirada”, compartió Dante.

Conmovernos – comprometernos es más que un nombre. Es un camino recorrido: dejarse tocar por la realidad y por Dios, y responder con opciones concretas. Jóvenes atravesados vitalmente por los sueños de una juventud que necesita testigos creíbles, animadores que vivan su fe con mayor madurez y hagan del patio un espacio donde el Reino se vuelva experiencia cotidiana.

A quienes participaron, el desafío es multiplicar lo aprendido en cada casa, sostener las preguntas que nacieron y traducirlas en decisiones que construyan vida.

Mientras celebramos lo vivido, ya nos preparamos para comenzar un nuevo ciclo de la Escuela. Con el deseo de que más jóvenes puedan vivir esta experiencia de Conmovernos – comprometernos, seguimos apostando a procesos formativos que ayuden a crecer, a profundizar el vínculo con Jesús y a traducir lo que conmueve el corazón en compromiso concreto en cada patio.

0 Comments

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *