“Es imposible no conocer a alguien que haya visto su vida cambiar para siempre”

Por Andrés Quezada
Casa Salesiana Domingo Savio
Comodoro Rivadavia

Comodoro Rivadavia, ciudad petrolera de mesetas que se extienden hasta las orillas del mar, fue testigo de una tragedia que caló hondo en su comunidad y alrededores. Lo que comenzó con sutiles crujidos subterráneos en las primeras semanas de enero culminó el día 18 en una catástrofe geológica que redibujó el mapa de la zona norte local.

Aquella madrugada, el paisaje se volvió irreconocible: el suelo devoró viviendas, los caminos colapsaron, las paredes se fracturaron y el verde del Club Santa Lucía se transformó en un terreno montañoso y extraño. Entre el estruendo de las estructuras quebrándose y la urgencia de huir en penumbras, más de 300 familias perdieron su hogar.

En medio del caos, solo la Virgen del barrio Sismográfica permaneció intacta en su nicho, como si las leyes de la gravedad no aplicaran para ella.

Hoy, el cerro sigue en movimiento. Estudios geológicos realizados por profesionales de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco trazan un panorama complejo: mientras que en los barrios El Marquesado, Los Tilos y Médanos se requieren estudios de ingeniería y evaluaciones geotécnicas para analizar posibles intervenciones, la sentencia para el barrio Sismográfica es definitiva: el sector ya no es, ni será, habitable.

Ante la incertidumbre, la solidaridad fluye; en Comodoro es imposible no conocer a alguien que haya visto su vida cambiar para siempre de un día para el otro. Por eso, más allá de las grietas en el asfalto y los mapas que deben redibujarse, este desastre ha puesto a prueba a la sociedad comodorense. Si bien la ciudad está acostumbrada a luchar contra el viento y la dureza del clima, hoy se enfrenta a la pérdida de su propia tierra.

Mientras la ciencia dicta sentencias sobre qué suelos son seguros y cuáles deben abandonarse, es vital enfocarse en una reconstrucción que no sea solo técnica, sino también emocional: la de una comunidad que responde con la calidez de la solidaridad, evitando que el desarraigo de estas familias caiga en el olvido.

0 Comments

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *