Centenario de Santa Rosa: “Lo primero que se hizo fue inflar un fútbol y jugar un partido con los chicos”

El sábado 7 de marzo la comunidad educativa-pastoral de la Casa Salesiana Domingo Savio, de Santa Rosa, vivió una jornada de fiesta al conmemorar el centenario de la Obra Salesiana.

En el templo se celebró la misa presidida por el Obispo de Santa Rosa, Mons. Luis Darío Martín, y fue concelebrada por el Padre Inspector, Manuel Cayo, y por un nutrido grupo de salesianos que se acercó a la capital pampeana para compartir esta celebración jubilar.

En su homilía, el Padre Inspector hizo referencia a la reciente celebración de los 150 años de la llegada de los salesianos a la Argentina: “Esta expedición misionera fue presidida por Juan Cagliero —de quien también acabamos de celebrar 100 años de su muerte—, el mismo que recibió, en 1895, la invitación del Arzobispo de Buenos Aires a encargarse de la misión en La Pampa. Llegan a estas tierras, desde el sur, hace justo 130 años, en 1896. Ese fue el inicio de un largo camino colmado de desafíos, logros, encuentros y desencuentros, que marcaron pisadas profundas y transformadoras en la historia de este lugar”.

“Si intentamos hacer una composición del lugar y meternos desde el corazón en aquellos tiempos —el P. Manuel se preguntó—, ¿cómo no imaginar a los padres Pedro Orsi y Juan Franchini, en General Acha y Santa Rosa, quienes fueron construyendo las bases y los fundamentos para lo que hoy sería nuestra Casa?”.

Con una mención a varios salesianos que pasaron por estas tierras en aquellos tiempos, describió: “El 3 de abril de 1896 el P. Juan Franchini se hace cargo de la Parroquia de Santa Rosa de Toay (llamada así hasta 1917) por dos años y será el fundador de la Obra Salesiana en Santa Rosa, la que se convertirá en uno de los centros de irradiación misionera para la inmensa extensión de este bendito territorio, sin desentenderse de Victorica a donde iba cada mes o mes y medio a asistir espiritualmente a aquella comunidad”.

“Impulsadas por el mismo espíritu misionero, en 1915 llegan las Hijas de María Auxiliadora a Santa Rosa, hundiendo sus raíces en las experiencias educativas integrales de Don Bosco y Madre Mazzarello (…) Y así, en 1924 llega hasta aquí el P. Luis Botta, con el encargo de edificar el colegio proyectado varios años antes. Avanzando en los meses, el 26 de octubre de 1925, el Padre Inspector Valentín Bonetti bendice la piedra fundamental del futuro Colegio Domingo Savio”, relató.

Pocos meses después, el 8 de marzo de 1926, según puede leer en las crónicas escritas por los salesianos en aquellos días, el Padre Inspector cita: “Después de la misa nos dirigimos al colegio nuevo. Allí nos esperaban los niños con sus padres. El patio estaba lleno de yuyos. Las construcciones no estaban completamente terminadas, se carecía de locales, de mobiliario y faltaban camas. Lo primero que se hizo fue inflar un fútbol y jugar un partido con los chicos”.

Y como no podía ser de otra manera en una Casa Salesiana, “¡El patio fue el primer lugar de encuentro misionero! Eso es algo que marcó desde ese día el estilo de familiaridad, fiesta, alegría y dedicación que caracterizarían tanto a esta presencia. Ese día se abrieron las puertas de esta casa… ¡y no se cerraron más!”.

Después de la misa tuvo lugar el acto institucional donde, entre otros, la Directora General de la Casa, Gabriela Etcheverry, afirmó: “He querido centrar estas palabras en una característica de nuestro fundador que se ha repetido en quienes tuvieron la tarea de llevar adelante esta casa: su mirada”.

Y conmovió a los presentes: “Juan Bosco no fue un simple espectador de su época; fue un visionario que supo leer la realidad de los jóvenes con el corazón. Esa mirada atenta le permitió descubrir las necesidades a las que debía dar respuesta. Basta con leer las crónicas del Colegio Domingo Savio para darse cuenta de que salesianos y laicos han hecho muy bien esta tarea”.

Luego de enumerar los ejemplos que visibilizan la esencia de esta institución en estos 100 años, resaltó: “En este centenario, nuestro compromiso es renovar esa mirada: para escuchar lo que los jóvenes de hoy callan: para ofrecerles herramientas en un mundo cada vez más complejo: para que cada niño, niña y joven que cruce nuestra puerta se sienta, por sobre todo, profundamente amado”.

Así, la Casa Salesiana Domingo Savio, inició las celebraciones de su año jubilar por el centenario al servicio de la niñez y la juventud pampeana.

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