Nueve salesianos polacos mártires de la Segunda Guerra Mundial fueron beatificados en Cracovia

El sábado 6 de junio el Santuario de San Juan Pablo II, en Cracovia, fue el escenario de la beatificación de nueve sacerdotes salesianos polacos mártires: Jan Świerc, Ignacy Antonowicz, Ignacy Dobiasz, Karol Golda, Franciszek Harazim, Franciszek Miśka, Ludwik Mroczek, Włodzimierz Szembek y Kazimierz Wojciechowski. La ceremonia estuvo presidida por el cardenal Marcello Semeraro, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y representante del papa León XIV, y fue celebrada por los obispos polacos, por el Rector Mayor, P. Fabio Attard, y por un nutrido grupo de salesianos.

Durante la apertura, el cardenal Grzegorz Ryś, arzobispo metropolitano de Cracovia, dio la bienvenida a los asistentes y dirigió un mensaje especial a la juventud. Los instó a inspirarse en el padre Karol Golda, el más joven de los nuevos beatos, quien fue arrestado y asesinado en el campo de concentración de Auschwitz por confesar a soldados alemanes, poniéndolo como un ejemplo de amor radical que vence al mal con el bien.

Posteriormente, el Padre Inspector de Polonia, P. Dariusz Bartocha, presentó las biografías de los mártires y el cardenal Semeraro dio lectura a la carta apostólica del Papa. En dicho documento, el Pontífice autorizó la elevación a los altares de estos siervos de Dios por haber dado testimonio de Cristo hasta el derramamiento de su sangre, decretando que su fiesta litúrgica se celebrará cada año el 23 de mayo.

El rito continuó con el descubrimiento de una imagen de los nuevos beatos y una procesión solemne en la que sacerdotes de sus parroquias de origen y sus familiares portaron objetos personales de los mártires. Durante este emotivo momento, los fieles entonaron el himno de beatificación titulado “Jak złoto w ogniu” (Como el oro en el fuego).

La homilía, redactada por el cardenal Semeraro y leída por el obispo auxiliar Damian Muskus, se centró en la figura de Cristo como el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas. En el discurso se enfatizó que, más allá de la tragedia histórica del arresto y muerte de estos sacerdotes, la celebración exaltaba la gloria de Jesucristo reflejada en el testimonio de estos hijos de San Juan Bosco.

Asimismo, el cardenal destacó que estos mártires expresaron con plenitud el carisma salesiano a través de la educación de los jóvenes y el cuidado de los más necesitados, negándose a abandonar a su rebaño ante la violencia del siglo pasado. Finalmente, exhortó a la congregación actual a asumir este legado con el mismo ardor, basándose en los principios salesianos de la razón, la religión y el amor.

La jornada concluyó con las palabras del Rector Mayor, quien elogió la perseverancia y fidelidad de los beatos en un contexto de miedo e injusticia. Tras la lectura de un mensaje enviado por el Presidente de la República de Polonia, las actividades se trasladaron por la tarde a Oświęcim, donde los jóvenes celebraron un concierto y un encuentro de oración en un ambiente de alegría y comunidad.

Para profundizar en la vida de estos nuevos beatos, invitamos a leer “Dar la vida por el Evangelio”, del P. Néstor Zubeldía, en el Boletín Salesiano.

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