Durante el fin de semana del 10 al 12 de abril, el Santuario Don Bosco, de la ciudad de Neuquén, se convirtió en el epicentro de la espiritualidad para la Región Sur de los Exploradores Argentinos de Don Bosco. Bajo la propuesta denominada “Tiempo de Dios y Religión” (TDR), 26 integrantes de los batallones de la Zona del Valle Andino se congregaron para vivir una experiencia de introspección y encuentro. El evento contó con la participación de 17 jóvenes Baquianos y Antorchas, quienes fueron acompañados por un equipo de siete Soles encargados de la animación del retiro.
El objetivo central de estas jornadas fue brindar a los y las adolescentes un espacio para detener el ritmo cotidiano, reflexionar sobre sus vivencias personales y aprender a identificar la presencia de Dios en el día a día. A través de momentos de oración y dinámicas grupales, los participantes exploraron el lugar que ocupa el servicio en sus vidas y cómo profundizar en el carisma salesiano. Además, el encuentro funcionó como una instancia clave de preparación para la Reafirmación de la Promesa, impulsando a los jóvenes a renovar su compromiso con una vida con sentido y volcada hacia los demás.
El clima del retiro se caracterizó por la fraternidad y la sencillez, permitiendo que los asistentes se expresaran con total libertad en un ambiente de confianza y alegría. Los testimonios de los protagonistas destacaron la importancia de “frenar y ver cosas que en la rutina pasan inadvertidas”, subrayando que la experiencia los ayudó a sentirse acompañados en sus procesos personales. “Nos vamos con preguntas, pero con ganas de seguir buscando y comprometiéndonos con este camino exploradoril”, expresaron algunos de los jóvenes tras compartir espacios de juego, escucha y espiritualidad compartida.
Desde el Consejo Ejecutivo Regional manifestaron un profundo agradecimiento por la participación en el encuentro y destacaron la esperanza que genera ver a la juventud comprometida con la búsqueda de sentido. La organización reafirmó su convicción de seguir impulsando estos espacios de encuentro genuino, donde se siembran gestos concretos de entrega y servicio. Con este TDR, se espera que lo vivido por los Baquianos y Antorchas se traduzca en acciones cotidianas que fortalezcan la comunidad de fe al estilo de Don Bosco.






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