“Recordar a Juan Cagliero reaviva la invitación a entregarlo todo por una misión…”

El 28 de febrero la Catedral y la ciudad de Viedma fueron el centro de los distintos acontecimientos que se realizaron para hacer memoria agradecida por el centenario del fallecimiento del Cardenal Juan Cagliero (1838-1926), una figura fundamental en la historia de la Iglesia, de las misiones salesianas y de la Patagonia. 

En la Catedral, lugar donde descansan sus restos, se realizó una misa que presidió el obispo de Viedma, Mons. Esteban Laxague y que concelebraron el Padre Inspector de Argentina Sur, los salesianos de de Viedma y de la región y algunos sacerdotes de la diócesis.

Durante la homilía, el Padre Inspector, Manuel Cayo, afirmó: “podemos decir hoy, al pie de la tumba de Juan Cagliero, que estamos ante un gran misionero que se tomó en serio la invitación de Jesús de anunciarlo hasta los confines del mundo, dejándolo todo por Él y su Palabra”. 

Y, como parte de la descripción biográfica, expresó: “En los tres primeros años que está en Argentina, Cagliero organiza la misión, dispone la apertura de las primeras cinco casas salesianas y deja todo preparado para el ingreso en la Patagonia, la tierra soñada”. 

“Recordar hoy a Juan Cagliero no es un ejercicio de memoria del pasado, sino un recuerdo que reaviva la invitación a entregarlo todo por una misión que vale la pena, que se juega por la dignidad de cada persona, que promueve la verdadera transformación integral, esa que nace del sueño más profundo por el que Jesús lo dio todo: El Reino. De hecho, la lápida que está aquí remarca precisamente que lo que lo movió a Juan Cagliero, por sobre todas las cosas, fue el ‘ardor por la expansión del Reino’”. aseveró.

Ese mismo día, la Dirección de Identidad Comunitaria y Patrimonio Histórico de la ciudad de Viedma, junto con el Museo Salesiano “Cardenal Cagliero”, instalaron un stand con elementos personales de Juan Cagliero que fue recorrido por los vecinos y los feligreses que se acercaron a la Catedral a vivir la Eucaristía.

Cagliero no sólo fue el primer cardenal de la Congregación Salesiana o el primer obispo de la Patagonia. Él fue un niño que vivió con Don Bosco en el Oratorio de Valdocco; que supo interpretar sus sueños misioneros y que por su audacia y su confianza en Dios, llegó a ser el jefe de la primera expedición misionera salesiana enviada por el mismísimo Don Bosco a la Argentina en 1875. 

Hoy, tanto en Viedma como en el resto de la Patagonia se lo reconoce como el sacerdote que unió la fe con el desarrollo educativo y cultural de la región.

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