(ANS) La Inspectoría de Argentina Sur ha logrado potenciar tres Centros de Formación Profesional (CFP) para mejorar el aprendizaje de los y las jóvenes gracias a los fondos de los benefactores de Salesian Missions, la Procura Misionera Salesiana de New Rochelle. Estos CFP, que reciben a chicos y chicas de las distintas barriadas de Casas Salesianas que están en el Conurbano Bonaerense, ahora pueden ofrecer una formación profesional actualizada y pertinente, proporcionando a los estudiantes herramientas concretas para el mercado laboral actual.
“La calidad de la enseñanza en los cursos ha aumentado notablemente, gracias también a la integración de nuevos equipos y a la actualización y ampliación de los contenidos relativos a las tecnologías emergentes”, destacaron los integrantes de la Oficina Inspectorial de Planificación y Desarrollo, organismo encargado de gestionar la ayuda para los CFP.
Por ejemplo, gracias a la renovación de la maquinaria y de los instrumentos, los estudiantes del CFP Don Bosco, de la ciudad de Don Bosco, que recibe a jóvenes de Villa Itatí, disponen ahora de mejores equipos para poner en práctica sus competencias en el mantenimiento de edificios, en la gastronomía, en la elaboración de cestas, en la carpintería y en el trabajo del hierro.
Por su parte, en los CFP de Villa Luzuriaga y de Avellaneda disponen de mejores equipos para los cursos de Mecánica Automotriz. Así, los estudiantes pueden poner en práctica sus competencias en el aula con equipos similares a los de los talleres automotrices de la región.
La iniciativa también permitió aumentar el acceso a las prácticas. La educación ahora incluye la práctica en condiciones reales de trabajo, un aspecto fundamental para la adquisición de competencias, habilidades y capacidades.
Pablo Rodriguez, un estudiante del CFP de Villa Luzuriaga realizó el curso de mecánica del tren delantero, de las suspensiones y de la dirección, aunque antes de comenzar el curso no sabía nada de automóviles. Ahora quisiera continuar los cursos en el CFP y, de hecho, piensa inscribirse en el curso de electrónica y electricidad automotriz.
“Aunque el curso en el que me había inscrito ya terminó, seguiré asistiendo porque me gusta la escuela. Llegué aquí sin saber nada de automóviles y ahora no solo he aprendido a usar las herramientas, sino que también me gusta realizar diagnósticos complejos en los vehículos. Mi plan es seguir estudiando otras cosas sobre los automóviles, empezando por la electrónica automotriz”, destaca Pablo.
En cambio, Matías Balza, que asiste al CFP de Don Bosco, trabaja desde hace muchos años en el sector de la gastronomía. Fue animado a iniciar una actividad emprendedora con otros compañeros de clase y un colega. Al respecto, afirmó: “Estamos muy contentos porque empezó a ir bien. Sigo con la gastronomía y en mi tiempo libre y los fines de semana hacemos trabajos de herrería”.
Según el Banco Mundial, la tasa de abandono escolar en la Argentina está cerca del 37% y los jóvenes representan un tercio de los desempleados. Casi el 12% de los menores de entre 5 y 17 años trabaja en lugar de ir a la escuela y el 20% necesita asistencia por parte del Estado.

0 Comments