Del 1 al 4 de febrero se llevó a cabo en Junín de los Andes el retiro anual del Movimiento Juvenil Salesiano de Argentina Sur, del que participaron 156 jóvenes. El lema que los convocó esta vez ha sido “Empaparnos de tu Voz”.
El retiro concluyó al mediodía del miércoles 4 con la celebración de la eucaristía presidida por el Consejero General para la Región Cono Sur de los Salesianos, el P. Gabriel Romero. En esa Misa también se llevó adelante la toma de posesión del nuevo Padre Inspector de Argentina Sur, para el período 2026-2032, el P. Manuel Cayo.
Al final se agradeció a su antecesor, el P. Darío Perera, por su servicio de animación que desempeñó entre 2020 y 2026. Concelebraron la eucaristía un nutrido grupo de salesianos de toda la Inspectoría.
“El Señor te pide que seas padre, pastor de estas tus queridas ovejas…”
Luego del evangelio de Marta y María (que iluminó también todo el retiro) el P. Gabriel, en nombre del Rector Mayor, P. Fabio Attard, en primer lugar dio gracias al P. Darío y a los salesianos que fueron parte del consejo inspectorial en estos 6 años, “que han asumido esta tarea con responsabilidad y generosidad, buscando el bien de todos y en el esfuerzo de formar una comunidad inspectorial fraterna (Constituciones Salesiana, 161)”.
“Esta celebración —continuó— nos encuentra concluyendo estos días de retiro espiritual, en los que han profundizado en las figuras de Marta y María, buenas amigas y compañeras de camino de Jesús y que nos regalan dos características claves para nuestra vida de animadores salesianos y de consagrados salesianos: el trabajo generoso y comprometido, incansable; y la escucha atenta y contemplativa del Señor. ‘Apasionados por Jesucristo, dedicados a los jóvenes’ como nos indicó el Capítulo General 29. Podemos decir que el corazón salesiano es un corazón apasionado por Dios y apasionado por los jóvenes. Y eso es lo que pedimos hoy también para Manolo: un corazón integrado, un corazón unificado… pleno y desbordante de esta única pasión”, afirmó.
Dirigiéndose al nuevo Padre Inspector, dijo: “Querido Manolo, el Señor te pidió ya otros servicios, varios y numerosos en la Congregación. Hoy te pide que seas padre, pastor de estas tus queridas ovejas (jóvenes, salesianos consagrados y laicos, Familia Salesiana) bien dispersas por el extenso y vasto territorio de nuestra querida inspectoría. Que puedas animar y gobernar. Que puedas estar bien cerca de todos y que puedas ayudarnos a ser mejores personas, a ser fieles al proyecto de vida que el Señor ha escrito en el corazón de cada uno, a ser más humanos y a tratarnos bien entre nosotros, a querernos, respetarnos, valorarnos. Y a ser cada día más generosos en nuestro servicio”.
Y concluyó “Y en este camino no estás solo, Manolo. Ciertamente el Señor y María te guían. Ponete en sus manos confiado. Y aquí estamos también nosotros para lo que necesites”.
La homilía del P. Gabriel puede leerse completa aquí.
“Una sola cosa es necesaria”
Luego, el P. Manolo hizo su profesión de fe y el juramento de fidelidad al asumir esta responsabilidad, firmando las actas correspondientes.
Antes de finalizar, el P. Darío tomó la palabra para despedirse y agradecer. “Después de esta experiencia, uno quiere a la Inspectoría de otra manera. Una Inspectoría muy grande, ciertamente con límites, pero hay muchísimo bien, y eso es lo que la sostiene siempre”.
Y agradeció a su Vicario, el P. Osvaldo Braccia: “Con el P. Osvaldo hemos compartido mucho la dimensión del gobierno. Fue mi primer colaborador; es una persona con muchísimas cualidades y un gran hermano. También quiero agradecer a los hermanos que me acompañaron en el Consejo Inspectorial”.
Por su parte, el P. Manolo compartió estas palabras: “Ayer en la tarde, cuando en el retiro hacíamos resonar las invitaciones que nos hacía el evangelio de Marta y María, recordaba que de ahí saqué mi lema sacerdotal ‘Una sola cosa es necesaria’ (Lucas 10, 42). En ese momento me decía: qué genial que justo hoy, entre los jóvenes, resuene una vez más esta invitación… Ahí nomás me puse a buscar la carta que escribí hace 30 años para explicar un poco este lema. Les quiero leer sólo un pedacito:
«´ Una sola cosa es necesaria’ No quiere decir que todo lo demás no tiene sentido. ¡Todo lo contrario! Si buscás lo único necesario en todo lo que hacés, hasta lo más pequeño y cotidiano tiene un sentido inmenso, pleno: una sonrisa, aguantar a alguien ‘intenso’, un silencio para no ofender, una palmadita reconfortante, una palabra oportuna, saber escuchar, saber esperar, saber corregir, saber consolar, saber acompañar… Es incalculable el valor de las cosas cuando detrás de ellas está lo único necesario. Y vale muy, pero muy poco la hazaña más grande (o el cargo que uno tenga) hecha por cualquier cosa… menos por amor.
Y continuaba: Cuando me impongan las manos, recen con todo para que yo sepa abrir bien grande el corazón y recibir toda la fuerza de Dios, para que me impulse a Amar, que, al fin y al cabo: es lo único necesario. Hoy les pido lo mismo: recen por mí, para que en este servicio pueda buscar y ayudar a buscar lo único necesario, aquello que le da sentido a todo».
Como comunidad inspectorial, recibimos con alegría al P. Manolo y oramos para que María Auxiliadora lo proteja y para que Don Bosco lo inspire en este servicio que asume por los próximos 6 años.














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