Tal como se viene haciendo cada dos años, durante este mes de enero tuvo lugar el encuentro de Preparación para la Profesión Perpetua Salesiana: un momento especial de escucha, fraternidad y discernimiento.
Del 6 al 23 de enero se realizó este itinerario formativo que congregó a 18 jóvenes religiosos salesianos procedentes de las Inspectorías de Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, Perú y Argentina, acompañados por un equipo conformado por el P. Paulo Profilo (BSP), el P. Darío Navarro (CIL), el P. José Ruiz (ECU) y el P. Manuel Cayo (ARS).
Si bien el lugar donde habitualmente se desarrolla este encuentro es Junín de los Andes, en la cordillera patagónica, este año tuvo la particularidad de comenzar con una peregrinación misionera salesiana que, partiendo desde Buenos Aires, se detuvo en algunos de los primeros recorridos salesianos de la primera hora: Bahía Blanca, Fortín Mercedes, Viedma, Carmen de Patagones, Chimpay, Zapala y San Ignacio, lo que permitió, a la vez, rezar ante las tumbas de los santos de esta tierra: Laura Vicuña, Artémides Zatti y Ceferino Namuncurá.
En estos primeros días intensos, además de las visitas a los lugares significativos de las misiones y las celebraciones personales y comunitarias, se fueron compartiendo las historias vocacionales de los hermanos, lo que permitió comenzar tocando con la mano la experiencia vital y creyente de cada uno.
Una vez llegados a Junín de los Andes, se siguió con el itinerario propio del encuentro profundizando diversos temas que hacen a esta etapa formativa —identidad vocacional, vida fraterna, misión, dimensión afectivo-sexual, criterios de discernimiento, notas del carisma salesiano, implicancias de la profesión perpetua, rito de la PP, nuevos paradigmas formativos, espiritualidad, entre otros—. Además del Equipo, se contó con las intervenciones del Consejero General para la Formación, el P. Silvio Roggia (de manera virtual), de la Dra. Graciela Gigliotti y del P. Cássio Rodrigo de Oliveira (BSP).
Los días fueron transcurriendo entre celebraciones, charlas formativas, talleres de abordaje y momentos personales y comunitarios, haciendo un proceso de profundización y discernimiento que tuvo su punto culmen en el retiro de desierto del 21 de enero, aprovechando el marco del Via Christi de Junín de los Andes. El 22 fue la jornada de evaluación y cierre, donde también se pudo participar con el pueblo y los peregrinos de la celebración de la memoria litúrgica de la beata Laura Vicuña, en los mismos lugares donde ella vivió.
De esta manera, estos jóvenes que están próximos a hacer sus votos perpetuos como Salesianos de Don Bosco, han vivido esta experiencia de peregrinación, de formación, y de compartir fraterno con la inspiración en la santidad salesiana de la Patagonia, para su vida religiosa. ¡Rezamos por ellos!















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