Estudiantes de Río Grande hacen experiencia de servicio

El miércoles 29 de septiembre fue un día más que se terminó convirtiendo en una día mágico para los estudiantes de la Casa Salesiana de Río Grande, Tierra del Fuego.

Por la mañana, un grupo de estudiantes de 2° año ayudó, en el marco de una experiencia de servicio, a limpiar las playas de la zona céntrica de la ciudad de Río Grande, acompañados por jóvenes de 6° del secundario. Al mismo tiempo, el Colegio se vestía de gala, para recibir la segunda semana de Estudiantina propuesta y animada por 6° año, a todo trapo y con indumentarias bien variadas, para ponerle color y fiesta.

Por la tarde, se continuó con las experiencias de Aprendizaje en Servicio –ofreciendo, sobre todo, espacios de apoyo escolar, recreación y merienda– en la capilla de Rosario, de la mano de estudiantes del ISES; en el Centro Pastoral Ceferino, de la mano de otro grupo de estudiantes de 6° del secundario. En otro sector de la ciudad, en la Capilla de Luján, los chicos y las chicas de cuarto ofrecieron un servicio semejante.

No se trata de caer en un activismo desencarnado y voraz que llena la agenda con cualquier evento para jactarse de tener motivos de los que enorgullecerse. Es el compromiso de mucha gente, en distintos lugares, haciendo cosas diversas, pero con una trama que unifica: la de ser Iglesia en salida, atenta y comprometida, que se brinda con alegría y en clave comunitaria. 29 de septiembre: un día común, pero extraordinario. Don Bosco decía: “Tenemos que ser muchos, para hacer mucho bien, a mucha gente”. Y  parece –sin vanidad lo dicen, aunque con profundo gozo– que lo vamos logrando.

Al terminar el oratorio festivo de esa semana en el Don Bosco, alguien le dijo a un educador: “¿Profe, cómo hacen para estar casi siempre manija?” Será la mano bondadosa y tierna del Dios de la vida, la que los va indicando el camino. Revitalizados y revitalizadas, con un profundo entusiasmo, la Casa Salesiana de Río Grande sigue en camino.

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