Callejeando la esperanza

Paralizados… no nos verán
Un fuego adentro nos mueve a más

En el mes de enero en varias calles porteñas se pudo apreciar una Iglesia con rostro joven y en movimiento. El proyecto “Callejeando la esperanza” congregó a noventa jóvenes provenientes de las casas salesianas de CABA, del conurbano bonaerense y de Ensenada. De lunes a sábado los y las jóvenes se distribuyeron en algunas casas salesianas, plazas, comedores y algún otro rincón porteño para llevar su frescura, su corazón salesiano y sus ganas de encontrarse y hacer algo por los demás.

Los protocolos, el distanciamiento social y los cuidados personales y comunitarios se cumplieron con mucha responsabilidad y naturalidad. Las actividades se realizaron con mucho entusiasmo y pasión salesiana. Varias mamás que vinieron a preparar las viandas para las callejeadas le dieron ese toque de familia tan necesario. La alegría y el trabajo no faltaron. En fin, todo se dio porque había un convencimiento unánime que había que salir y estar cerca de los y las que más sufren en este tiempo.  Todo se dio porque todos miraron para adelante con esperanza. Todo se dio porque estuvieron donde tenían que estar.

Y se dio que se encontraron con historias olvidadas, con sueños frustrados, con cuerpos maltratados, con rostros agradecidos, con miradas emocionadas, con sonrisas cómplices…en fin con la vida misma.  Y se dio que hubo diálogos, escuchas, juegos, saludos, brindis, música, comidas, chistes, todo aquello que genera ternura y ánimo, caminatas…en otras palabras encuentros.

¡Y se dio nomás!

Y todo esto nos hizo pensar a los que callejeamos la esperanza, que no queremos para este año las puertas cerradas de ninguna casa salesiana. Hoy ya no sería prevención sino solo una excusa. Y ojo que esa excusa no se transforme en una comodidad indolente y poco creativa de nuestras casas. La esperanza es cuidar la vida y generar lugares sostenedores de vida.  Ojalá que este comienzo de año no nos encuentre desprevenidos como el año pasado y podamos con creatividad y pasión poder abrazar y acoger la vida de nuestros chicos y jóvenes y especialmente de salir al encuentro de los que más sufren.

P. Facundo Arriola
Delegado Inspectorial de Pastoral Juvenil
Inspectoría Ceferino Namuncurá – Argentina Sur

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