Centro de chicos “Hna. María Luisa”, Villa Itatí

Villa Itatí ubicada en la localidad Don Bosco de la provincia de Bueos Aires, es un barrio de numerosas familias muy pobres y vulnerables, con carencias de todo tipo. El coronavirus, el dengue, la tuberculosis, la falta cloacas, de cuidados sanitarios, de agua, de alimentos necesarios y de trabajo ponen al descubierto la precariedad de una vida herida y quebrada, donde se hace difícil vislumbrar una luz de esperanza y de una vida más digna y mejor.

Recién a  fines de mayo se han comenzado a hacer los testeos para detectar las personas que padecen el COVID-19. Los resultados comienzan a alarmar y a poner en situación de alerta ante esta epidemia.

Después de mucho pedir y ante la presencia de los medios, se aceleró el funcionamiento de las canillas comunitarias de agua potable en distintos lugares de la Villa.

Se formó un Comité de Emergencia Sanitaria con las organizaciones sociales y religiosas del barrio para ayudar con acciones preventivas, del que también los Salesianos forman parte.

Se han multiplicado las ollas populares que surgen de la generosidad de familias que solidariamente ayudan con un plato de comida caliente a sus vecinos. Algunas instituciones, como el Centro de Chicos “Hermana María Luisa”, atendido por las Hermanas Franciscanas, los Salesianos y un numeroso grupo de voluntarios, cocinan y reparten viandas diariamente.

Este servicio hace también que se generen gestos y reflejos solidarios caritativos, donde aparecen donaciones anónimas o de empresas y comercios de la zona que colaboran con alimentos y artículos de limpieza. La Providencia siempre está. Sobre todo cuando en muchos días de la semana hay que sumar más platos de comida porque es mayor el número de gente que se acerca porque está necesitada.

“A nuestro grupo de trabajo le ayuda mucho el momento que tenemos, mientras se va cocinando la comida, para tomar un mate cocido y leer un trozo de la Palabra de Dios y el compartir nuestras vivencias, con sus alegrías y dolores, angustias y esperanzas. Nos sentimos familia y experimentamos la realidad de construir desde aquí el Reino de Jesús” Juan Carlos Romanín.

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