Vivir la libertad en la presencia

En este tiempo de estar en casa elijo vivir en libertad, libertad entendida como la gracia de poder elegir lo que me da plenitud incluso en la ausencia de cosas materiales y salidas físicas y no solamente como la actitud de elegir todo el tiempo lo que yo quisiera y cómo lo quisiera.

Este aprendizaje también viene a sintetizar la experiencia del voluntariado, donde se nos propone ofrecer nuestra vida al servicio de los demás, nuestra vida, así como viene. Donde siempre se me invitaba a salir de mi misma para seguir entregando un poquito más. Y en ese salir de una misma terminas llena de vida compartida, llena de vida en Dios. Un Dios presente en todas las personas del barrio, en todas las situaciones de dolor, fragilidad, alegría, una mirada tierna, un sí desmedido.

Este momento social me da la posibilidad de vivir la libertad como forma de reconocer a Dios presente y amigo, vivir la libertad en la presencia de detenernos frente a Él. También es un tiempo para retomar el placer de las cosas simples, tiempo de repreguntarnos todo aquello que en la vorágine se va perdiendo o que vamos dejando de lado por miedo a encontrarnos con algunas respuestas.

Luego de un año compartido en Isidro Casanova, en la obra de Jesús Buen Pastor, decido seguir quedándome en Buenos Aires, fue un año que me ayudo a salir de mi misma, a superar mis miedos, a entender que soy valiente para buscar que es aquello que más me acerca a Dios y a mí misma. Dios quiere que seamos auténticos, felices, que pueda transmitirlo en las pequeñas cosas que se hacer, transmitirlo en mi vocación. Y en la definición de esa autenticidad me encuentro, y espero que muchos y muchas seamos valientes para aprovechar este tiempo, no como un paréntesis en nuestra vida, sino como una invitación a ser cada día más auténticos.

Hoy especialmente me pregunto qué quiere Dios de mí. Sigo viviendo y afirmando mi lema de voluntariado “Señor, tus caminos son una locura, rompen mi humanidad, pero son los únicos que quiero recorrer”, gracias Cecilia Perrin por ser instrumento de Dios y con tu testimonio animarnos a entregar nuestra vida.

Sofía Bobb – Voluntaria en Jesús Buen Pastor, Isidro Casanova 2019

#HistoriasDeVoluntariado

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