En la Casa Salesiana San Antonio de Almagro

Todos los días de lunes a viernes en la Casa Salesiana San Antonio del barrio porteño de Almagro funciona un comedor comunitario que tiene como destinatarios a 34 familias del barrio que significan un total de 150 personas, desde que comenzó la medida preventiva de aislamiento social obligatorio, comenzaron a llegar muchas más personas que al ver movimiento y frente a la necesidad por ausencia del trabajo no formal que les aseguraba el sustento a sus familias, se acercaron en busca de ayuda.

El comedor se mudó a la hora del almuerzo, durante la cuarentena pero no puede sumar más personas dado que los alimentos y elementos de cocina, hornos, heladeras no son suficientes para la elaboración de más porciones de comida.

Este comedor funciona con la organización de sus destinatarios; ellos arman grupos de cocina que rotan según los días de la semana y son acompañados por dos coordinadoras, licenciadas en trabajo social, quienes en este tiempo brindan además orientación sobre el cobro de subsidios de emergencia, facilitan el acceso a centros de vacunación, comparten medidas de prevención, están en comunicación estrecha con las familias que están en mayor estado de vulnerabilidad, siempre en diálogo y trabajo coordinado con el consejo de obra.

Las medidas frente a la pandemia han hecho cambiar las rutinas: se extremaron las medidas de higiene y de distanciamiento social, se puso un horario especial para que concurran abuelos y personas de riesgo y, especialmente, se han reforzado las viandas con la entrega de alimentos secos.

Al mismo tiempo, ante la necesidad de las familias del barrio, del Oratorio, el Batallón y la Escuela se puso en marcha la entrega de bolsones de mercadería que incluyen productos básicos para la alimentación y elementos de higiene y limpieza que las familias comenzaron a solicitar también. Al día de hoy se entregaron 86 bolsones de comida a más de 62 familias, que alcanzan aproximadamente a 260 personas.

Actualmente la entrega de mercadería resulta desafiante por diferentes motivos;  desabastecimiento de algunos productos, falta de elementos de higiene tales como alcohol líquido, lavandina, jabón de tocador y jabón blanco y principalmente escasez de fondos frente a una demanda que se incrementa diariamente. Cada día son más las personas que se acercan en busca de ayuda y se suman a una lista extensa que no solo cuenta con las familias de la Casa sino también vecinos autoconvocados, y otros referenciados por la Comuna que se comunicó especialmente con nuestra Obra al ver visto interrumpido el servicio de varios de sus comedores barriales.

Hay personas haciendo una sola comida al día, otros que viven solos y no tienen quién los ayude, se acercan incluso personas en situación de calle, o que viven en pequeñas habitaciones compartidas en hoteles y casas tomadas del barrio.

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