Renovado compromiso de la Confar con los pobres y excluidos

La Conferencia Argentina de Religiosas y Religiosos (Confar) llevó a cabo su primera asamblea general de 2019 en la casa de ejercicios El Cenáculo La Montonera, de Pilar, con el lema “Hagan lo que Él diga, ya es la hora”.

Al término de las deliberaciones, los consagrados difundieron una declaración, en la que expresan la necesidad de ser “más contemplativos, humildes y respetuosos frente a la compleja diversidad que nos habita”.

“Hemos dedicado una jornada para acercarnos a la realidad de los abusos en la Iglesia, dejándonos afectar por el dolor de las víctimas. Queremos salir de la actitud defensiva y comprometernos con el cuidado y la prevención, en solidaridad con quienes han sufrido estos abusos”, afirman, y agregan: “Queremos vivir un nuevo modo de relación donde el buen trato nos resguarde del abuso del poder y estar decididamente al lado de las víctimas”.

“Este año de la beatificación de los mártires riojanos, recordamos su compromiso con la justicia y en favor de los pobres y excluidos. Su sangre es también vino nuevo que nos cuestiona y nos anima a trabajar por el bien común, el respeto a la dignidad y los derechos de las personas”, sostienen.

La Confar subraya que “ésta es la misión de la Iglesia que hoy nos sigue convocando, como vida consagrada, en los hermanos y las hermanas de esta sociedad, cada vez más empobrecidos, en el dolor y en la impotencia de los que son vulnerados en sus derechos”.

 

Texto de la declaración final
Las y los superiores mayores y referentes de filiales y regiones, congregados en la Asamblea de Confar, nos confrontamos con los diferentes desafíos que la Iglesia vive en este tiempo, desde la Palabra de Dios con una mirada teológica, sociológica, psicológica y metodológica. 

Nos hemos dejado interpelar por el icono de las Bodas de Caná, (Jn. 2,1-12) propuesto por la CLAR; para este nuevo trienio, que nos ha provocado fuertemente a la conversión personal y comunitaria.

Nos preguntamos dónde tenemos que estar en esta hora de la historia; invitándonos mutuamente a tener una mirada atenta, como la de la Madre de Jesús, para estar presentes en las diferentes situaciones donde falta el vino de la alegría y de la esperanza. Frente al gesto transformador de Jesús en las bodas de Caná, nos sentimos llamados a dejarnos transformar para vivir una densidad evangélica desbordante. La Madre de Jesús adelanta la hora y nos dice: “Hagan lo que Él diga”.

Este tiempo, de cambios rápidos y profundos, nos desafía al discernimiento constante, nos urge a cultivar una interioridad que nos lleve a la integridad y nos saque de la autoreferencialidad. También vislumbramos la llamada a evolucionar en nuestro método de análisis de la realidad, siendo más contemplativos, humildes y respetuosos frente a la compleja diversidad que nos habita.

Hemos dedicado una jornada para acercarnos a la realidad de los abusos en la Iglesia, dejándonos afectar por el dolor de las víctimas. Queremos salir de la actitud defensiva y comprometernos con el cuidado y la prevención, en solidaridad con quienes han sufrido estos abusos. Queremos vivir un nuevo modo de relación donde el buen trato nos resguarde del abuso del poder y estar decididamente al lado de las víctimas.

Este año de la beatificación de los mártires riojanos, recordamos su compromiso con la justicia y en favor de los pobres y excluidos. Su sangre es también vino nuevo que nos cuestiona y nos anima a trabajar por el bien común, el respeto a la dignidad y los derechos de las personas. Creemos que ésta es la misión de la Iglesia que hoy nos sigue convocando, como vida consagrada, en los hermanos y las hermanas de esta sociedad, cada vez más empobrecidos, en el dolor y en la impotencia de los que son vulnerados en sus derechos.

Queremos comprometernos con la esperanza de la fiesta a la que Dios nos llama, como servidores atentos a la voz de Jesús, que nos invita a llenar las tinajas hasta el borde.

Informes: www.confar.org.ar.

Fuente: aica.org

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