Tras balacera a una parroquia, curas villeros exigen “seguridad y justicia”

Un grupo de sacerdotes de los barrios populares de la arquidiócesis de Rosario exigieron al Estado “seguridad y justicia”, tras la balacera a una parroquia y escuela rosarina, al parecer perpetrada por grupos vinculados al narcotráfico. En rueda de prensa en el templo atacado, leyeron el documento y exhortaron a ir a la raíz de este problema, que son “las organizaciones que sustentan este sistema de muerte”. Adhirieron obispos y curas villeros de otras jurisdicciones eclesiásticas.

Los sacerdotes de la pastoral en las villas de emergencia rosarinas se unieron a presbítero Juan Pablo Nuñez y su comunidad parroquial “en este momento de tanta dificultad”, tras la balacera a la parroquia María Reina y al colegio Pablo VI, del barrio Larrea, al parecer perpetrada por grupos vinculados al narcotráfico de modo intimidatorio.

El documento “Felices los que trabajan por la paz” fue leído durante una conferencia de prensa ofrecida este mediodía por los sacerdotes de los barrios populares en la parroquia atacada.

Los curas villeros ratificaron su compromiso a “colaborar más aún con la sociedad y el Estado en lo que nos es propio: abrazar la vida de nuestros niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos que han sido marginados por el sistema y por una sociedad que al mismo tiempo les quita las oportunidades, los discrimina, los desprecia y los descarta”.

Asimismo, invitaron a las autoridades a que “cuiden no sólo a los que los han elegido, sino a todos los ciudadanos. No podemos dejar de exigirle a este Estado, seguridad y justicia, recogiendo el clamor de las mujeres y los hombres de nuestros barrios y, como ciudadanos que somos”.

“Sabemos que esto no se logra atacando los eslabones más débiles del sistema delictivo, que con frecuencia son víctimas y no responsables, sino yendo a la raíz misma del problema, es decir, a las organizaciones que sustentan este sistema de muerte”, advirtieron.

“A los promotores de esta agresión física les recordamos que Dios siempre se alegra de sus hijos cuando vuelven a los brazos de su Padre amoroso, quien los espera en su misericordia”, agregaron.

Descargar texto completo aquí.

Fuente: http://www.aica.org

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